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Los síntomas del parkinson pueden resentirse con el confinamiento. Algunas pautas que está en su mano poner en práctica, pueden ser de ayuda.

Ayer se conmemoró el Día Mundial del Parkinson. En esta ocasión no ha habido actos de calle para sensibilizar a la ciudadanía y el interés de los medios de comunicación ha sido diferente. Apenas se ha hablado de los síntomas, el diagnóstico, el tratamiento o  los últimos avances. El coronavirus ha alterado también la agenda del día y el interés se ha focalizado en cómo sobrellevar el parkinson en tiempos de confinamiento, una situación excepcional, pero imprescindible para controlar la pandemia.

Estar encerrado en casa puede influir en la enfermedad de Parkinson. No obstante, es posible minimizar su impacto con una serie de medidas. El parkinson afecta a todas las esferas del comportamiento humano: La motora, la emocional y la cognitiva. Sus síntomas van más allá del temblor, la lentitud de movimientos y la inestabilidad. Los trastornos emocionales, como la depresión, la ansiedad, la angustia o el insomnio, son frecuentes. Y un tercio de los casos sufren alteraciones cognitivas en forma de olvidos, desorientación o episodios de confusión. Estas manifestaciones “invisibles” de la enfermedad causan una gran alteración en la calidad de vida de las personas afectadas y  son la línea argumental de la campaña anual de la Federación Española de Parkinson.

El confinamiento puede afectar a todos estos aspectos. De entrada conlleva discontinuar las rutinas habituales, como asistir al centro de día, salir a pasear o estar con amigos y familiares. La movilidad se resiente, la función digestiva se ralentiza, las crisis de ansiedad y las noches de insomnio no son raras y se puede agudizar el desánimo. Estar encerrado distorsiona la realidad y la orientación en el espacio y el tiempo. Una serie de sencillas medidas pueden ser de ayuda. En primer lugar, instaure nuevas rutinas. Por ejemplo, despertarse y acostarse  a la misma hora, asearse, hacer una siesta de media hora, mantener el horario de las comidas y de la toma de medicación. Dedique un rato al ejercicio, desde realizar estiramientos musculares hasta caminar por la casa (paseos de cinco minutos cada hora) o hacer bicicleta estática. Siga una dieta sana abundante en verduras, frutas y agua. Junto con el ejercicio, es el mejor método para evitar el estreñimiento. Algunos psicólogos ofrecen terapias de apoyo para sobrellevar la ansiedad y la tristeza. Para combatir la desorientación, es conveniente comenzar el día recordando la fecha, la hora y la situación que estamos viviendo. Es el marco de referencia. También es positivo mantener la actividad intelectual con juegos de cartas, lectura o documentales. Escuche su música favorita y contacte con sus seres queridos por teléfono, internet o a través de las redes sociales. Facilite la labor de su cuidador o cuidadora, ayudándole en algunas tareas domésticas. Las consultas médicas se han cancelado para hacer frente al virus. No obstante, si su parkinson se descompensa y aparece algún síntoma que le preocupa, contacte con su neurólogo por los cauces que estén disponibles. Estas recomendaciones son también útiles para personas con otras patologías degenerativas, como el alzheimer. Está en su mano ponerlas en práctica. Y no olvide que quedarse en casa es vital para usted y para toda la sociedad. ¡Animo!

Artículo publicado en el Diario Vasco 

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