Actualidad, Blog

Etiquetas: ,

Aunque este artículo se centra en la enfermedad de Párkinson, debido a que todavía nos hallamos inmersos en el terrorífico Coronavirus, debo enviaros desde casa, obviamente, unas líneas  con el deseo expreso de que no caigáis en la aflicción , la angustia, el desánimo, sino que generen reflexión, serenidad y esperanza, abundante esperanza, al mismo tiempo que un abrazo solidario a las personas que sufren o han sufrido tan devastador e ignoto virus. Trabajemos unidos, apoyemos unidos a quienes con sus aciertos y errores procuran que salgamos adelante, pues todos estamos en el mismo barco. Luego vendrá el tiempo para el análisis, la reflexión exigente. No caigamos en el odio, el rencor,  la inquina, la ira, la malquerencia, el improperio. Unámonos, desde la serenidad y la esperanza, cosa nada fácil sin embargo a todas luces muy necesaria.

Y ahora sí, ahora vayamos al Párkinson cuyo día mundial se celebra el sábado once, comenzando el siete por medio de  la prensa y redes sociales, pues el cobig19 ha trastocado los programas preparados por diversos puntos de España, en particular el de la Federación Española de Párkinson y como leoneses que somos debo mencionar asimismo el de nuestra humilde asociación, aunque bastante mejorada desde su ubicación en el CHF, como también los de Astorga , Laciana y Ponferrada para nuestra suerte y la de quienes nos quieren.

Bien, este año un punto fundamental sobre el que se llama especialmente la atención dentro de este padecimiento neurológico, crónico y degenerativo, con una cifra de afectados superior a 7 millones mundiales y 160000  en nuestra querida España como cantaba Cecilia, son las señales invisibles o menos conocidas. Una de las mismas se refiere o constituye la alteración de la escritura, omitiéndose algunas letras y también empequeñeciendo su tamaño hasta puntos casi invisibles. Precisamente una amiga me comentaba que sospechó tal dolencia en su marido cuando observó que sistemáticamente al escribirle alguna nota cuando iba a la calle casi no la visualizaba. En su caso esa fue la primera llamada de atención o alarma.

Además del tamaño diminuto, el enfermo sin darse cuenta al principio, más tarde sí, puede saltarse letras al escribir. Podría valer de ejemplo, si os parece bien, este eslogan : Psmons l vrde, plno d esprnza (Pásemonos al verde, pleno de esperanza). Existe un momento en que el paciente es conciente de su mermada capacidad escritora, lo pasa mal e incluso se avergüenza. Hay que eliminar esa vergüenza. Escribamos, escribamos y comentemos lo que nos sucede. No es bueno ocultarlo. Una enfermedad nunca es nada de lo que debamos avergonzarnos.

Pues bien, si la escritura constituye una de esas señales invisibles del Párkinson, puede serlo también la voz cuando ésta verifica cambios que la hacen malsonante o cacofónica. No por ello dejemos de hablar, guardemos silencio. Hablemos, es bueno. Lo contrario perjudica nuestra salud y la relación con los demás. Aparte, existen logopedas que pueden ayudarnos. Las asociaciones suelen disponer de ellos.

Otras tres de esas señales alarmantes,  además de la escritura y la voz deformadas, posibles generadoras, aclaro más, de problemas de inclusión social, laboral, incluso familiar son la rigidez facial, las depresiones y las pesadillas, sí las pesadillas del sueño, algo que sorprende mucho a la gente cuando se lo cuentas.

Éstas son algunas de las denominadas señales invisibles en el Párkinson. Hay que desterrar la idea de que el Parkinson es igual al temblor o temblorina, pues muchas veces la misma no seda o tarda mucho en hacerlo. De ahí que nuestros interlocutores , generalmente, te digan: “Pero si no se te nota nada. Porque lo dices tú”. Además, en ocasiones, el temblor no tiene nada que ver con el Párkinson.

Columna publicada en La Nueva Crónica, 10/04/2020. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.